Emociones

EL SABOR DE LA DERROTA

La mayoría de las personas ni siquiera se dan la oportunidad de intentar. Imaginan que no es posible, que no vale la pena el esfuerzo, y como esa idea está sembrada en su mente, se paralizan y luego se quejan.

Por Mirna Pineda

La vida está llena de oportunidades, así lo ven y sienten los que tienen una actitud mental positiva.

Sin embargo hay quienes se la pasan quejándose de lo mal que les ha ido, viven amargados –y le amargan la vida a quienes les rodean-,  por todo aquello que no tienen y peor aún, por lo que no son.

El hubiera es el tiempo favorito en sus vidas. “Si hubiera estudiando”,  “Si mis padres hubieran hecho esto o lo otro”, “Hubiera decidido pero”… “Si me hubiera sacado la lotería”.

El hubiera es un tiempo que en la realidad no existe, porque lo que pasó, pasó.

Viven justificando su mediocridad, culpando al gobierno, a las circunstancias, a la familia, a la pareja, a la falta de apoyos y al clima, por aquello de que “el calor me pone de mal humor y el frío me deprime”.

La razón principal para no intentar el cambio es el miedo.

El miedo paraliza. El miedo ahuyenta el amor.

Pero hay que entender que el amor, ahuyenta al miedo.

El día que comprendas que NUNCA hay derrotas sino APRENDIZAJES, perderás el miedo a fracasar y a equivocarte.

La mayoría de las personas ni siquiera se dan la oportunidad de intentar. Imaginan que no es posible, que no vale la pena el esfuerzo, y como esa idea está sembrada en su mente, se paralizan y luego se quejan.

Es tiempo de tomar acción, de arriesgarte, de equivocarte y aprender.

Si cada vez que tu hijo o hija comete un “error” en lugar de gritarle, castigarle y reprimirle, date la oportunidad de mostrarle el valor del APRENDIZAJE.

Es de las equivocaciones de donde más enseñanzas tenemos.

Hace unos días mi hija mayor me habló eufórica para decir que había sido aceptada en una agrupación. El proceso de selección duró una semana y apenas iniciado Paulina comentó que mejor se daría de baja porque no creía que fuera a pasar. Tanto mi esposo como yo le animamos a que probara y disfrutara del proceso porque eso le ayudaría a comprender los requisitos y en caso de no pasar, ahora tendría la experiencia para cuando solicitara de nuevo. Ella continuó a pesar del miedo, de la inseguridad y de las voces que le decían que no podría.

Decidió escuchar su propia voz que le decía: Intenta, ponte en acción, persigue por lo que quieres, haz algo diferente, aprende de la experiencia.

Porque sencillamente, NUNCA HAY DERROTAS, SINO APRENDIZAJES, solo pierden los que nunca intentan.

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