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FAOT 2019 – 01 D’Accord y Tres Barítonos Mexicanos

Ciertamente, no es buena idea que un músico pregunte a un público claramente indiferente: “¿Ya se aburrieron?”, porque se expone a que le den una respuesta que no le va a gustar. Eso fue precisamente lo que ocurrió durante el recital del dúo D’Accord (clarinete y guitarra) con que dieron inicio oficialmente los eventos musicales del FAOT 2019 en el Palacio Municipal de Álamos. Por segundo año consecutivo, los tradicionales conciertos (mayoritariamente instrumentales) de mediodía ya no se llevan a cabo en el Templo de la Purísima Concepción, y el cambio al Palacio Municipal ha propiciado, al menos, un poco más de orden en la logística, y condiciones acústicas claramente superiores. Por lo demás, público escaso (con el añadido de un grupo de escolares de relleno que, en efecto, se aburrieron infinitamente), no muy entusiasta y poco interesado en la música que se les ofreció. ¿Qué música? Principalmente, composiciones originales de los miembros del dúo D’Accord (Luis Miguel Balseca y Juan Pablo Maldonado) sobre aires y danzas regionales y nacionales diversos, y algún arreglo sobre melodías vernáculas. No hay mucho que decir de un repertorio poco atractivo, y presentado sin mucha convicción, sobre todo para ser el concierto inaugural en Palacio Municipal; acaso, comentar que el clarinetista Luis Miguel Balseca demostró un muy buen dominio técnico de su instrumento, reflejando puntualmente el buen nivel de ejecución en los alientos que hay en su natal Oaxaca, incluyendo algunos momentos de uso de esa compleja técnica que es la respiración circular. Este recital produjo, al menos, un fugaz pero significativo momento de redención. Al escuchar los primeros giros melódicos de La llorona, uno de los niños ahí presentes se puso a cantar la añeja canción, con evidente placer. En su sesión inaugural, este FAOT reclutó a un nuevo melómano. Enhorabuena.

Por la noche, las cosas mejoraron con la primera gala de música vocal del FAOT, de nuevo en el escenario del Palacio Municipal. En analogía con el ya famoso asunto de los Tres Tenores, se presentaron Tres Barítonos, con acompañamiento de piano, con una oferta ciertamente interesante. En lugar de un simple recital de arias y ensambles a la manera tradicional, los tres cantantes mexicanos (Mariano Fernández, Amed Liévanos y Alejandro Solano) propusieron una continuidad escénica basada en una sencilla premisa: tres amigos bohemios se reúnen en Nochevieja para beber, reflexionar, imaginar… y cantar. Así, las arias y canciones elegidas formaron una continuidad narrativa que tuvo la intención, lograda en buena medida, de ser coherente en su contenido a pesar de la diversidad de estilos, compositores y lenguajes. Los Tres Barítonos y el pianista Patricio Amezcua Zilli realizaron la primera parte del espectáculo con arias de Gioachino Rossini, Jules Massenet, Giuseppe Verdi, Richard Wagner y Georges Bizet. Muy pronto se puso en evidencia que los tres cantantes se entienden bien y que se sienten cómodos trabajando juntos, tanto en lo vocal como en lo escénico; y también fue posible percibir que, de los tres, Mariano Fernández es el cantante con la voz más pulida y, también, con el mejor desempeño escénico y actoral. Para la segunda parte, los tres alegres bohemios regresan al bar/cantina/salón donde se han reunido y, ya muy bien servidos de copas, continúan sus digresiones existenciales, centradas como es lógico en las peripecias del amor y el desamor. Ahora, el repertorio estuvo formado por arias de zarzuela, algunas canciones mexicanas de salón y baladas napolitanas, a través de las cuales siguieron dando continuidad al trazo narrativo inicial. En el ámbito de la zarzuela, piezas de Federico Moreno Torroba y Pablo Sorozábal, y en la canción mexicana, María Grever, Alfonso Esparza Oteo. Lo napolitano, predeciblemente, incluyó las indispensables Torna a Surriento y O sole mio, y como regalo al público, Granada, de Agustín Lara, una vez más. No es malo, ni mucho menos, complacer los gustos del público, pero también es cierto que los cantantes que participan en el FAOT bien podrían poner más atención a lo que programan y, de vez en cuando, sorprender a la audiencia con una oferta musical que trascienda el lugar común. ¿Cuántas veces se han escuchado aquí canciones como Júrame y Dime que sí en las anteriores ediciones del FAOT? Dicho lo cual, el hecho es que la velada resultó más entretenida que lo usual debido a la propuesta escénica y la continuidad narrativa ofrecida por los Tres Barítonos. Pero, justamente porque existió esa continuidad entre lo hablado por los personajes y las arias que cantaron, se extrañó el supertitulaje, que pudo haber sido una guía invaluable para que el público siguiera las peripecias, anhelos y frustraciones de los tres bohemios cantarines.

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