Convivencia

Huracanes, inundaciones y terremotos. ¿Por qué debemos seguir ayudando meses después?

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En años a venir la gente preguntará ¿qué año fue el que cambió todo? y posiblemente la respuesta de la mayoría, por lo menos en América, sea “2017”.

No es una coincidencia, premonición ni exageración, 2017 es escenario de algunos de los más graves desastres naturales y parece que fueron uno sobre otro, América en general no tuvo tregua.

Huracanes, terremotos, inundaciones… el año en que el cambio climático demostró que es más real de lo que quisiéramos pensar e irónicamente, el año en que el hombre más poderoso del mundo se convirtió en un ferviente detractor del tema.

La memoria es importante. En el poema que Juan Villoro escribió acerca del reciente terremoto en México dijo: “Te dolió una parte del cuerpo que no sabías que existía: La piel de la memoria, que no traía escenas de tu vida, sino del animal que oye crujir a la materia”.

Mientras el tiempo pasa, la memoria debe persistir, pues la ayuda que se le da a las víctimas de un desastre como el terremoto en México o los huracanes que azotaron al Caribe y parte de Estados Unidos, Centroamérica e incluso América del Sur no debe cesar.

Se brindó ayuda en la emergencia, los noticierons corrieron a las zonas de desastre más afectadas. Vimos gente salir de los escombros y rescates en viviendas días después del desastre, fuimos parte de la historia y el mundo se solidarizó con todos los afectados. Pero ahora que los rescates terminaron, ya que las cámaras se alejan para ver el foco de nuevas tragedias, hay que entender que hay miles de personas en situación críticas.

Un ejemplo es México. Se declararon cerca de 300 personas que murieron el 19 de septiembre, pero debido a la gravedad en que quedaron ciertos edificios ahora son miles de familias en distintos Estados de la república que se han quedado sin hogar. Hay campañas para recordar que no se debe cometer el error de 1985, cuando la ayuda desapareció al poco tiempo y esas miles de familias quedaron olvidadas en la calle.

Pero a pesar del esfuerzo, la gente parece recuperar el sentido de normalidad. Se sabe que nada será igual, pero hay quienes parecen esforzarse porque así sea. La situación es crítica y no debe ser tomada como algo que merece la atención de la gente sólo por un mes.

No podemos olvidar lo que sucedió en el Caribe, la gente continúa necesitando que se envíen víveres, medicinas y material para que la reconstrucción de uno de los lugares más bellos del planeta se alce entre los escombros.

Se harán albergues, se crearán fondos para las víctimas, los sobrevivientes y se buscará la forma de darle vivienda digna y las mejores oportunidades a quienes perdieron todo. Sin embargo, gran parte de los países que fueron golpeados por los desastres naturales no cuentan con la infraestructura para regresar a las víctimas al estilo de vida que antes tenían. Basta con recordar que Estados Unidos, después del huracán Katrina tardó años en regresar a Nueva Orleans a su antigua gloria.

El camino va a ser largo y difícil. Si vives cerca, siempre puedes ayudar como voluntario, ya sea ayudando de primera mano o llevando víveres, donando tu tiempo para entretener niños o incluso construyendo viviendas, pero estamos en tiempos de crisis y se necesita de la ayuda de todos.

La Cruz Roja Internacional es una de las mejores opciones para depositar dinero, pero de igual forma hay sitios específicos por país, estos son sólo unos ejemplos: Puerto Rico, República Dominicana, las Islas Virginia, Cuba y México.

Fuente: http://www.labioguia.com/notas/huracanes-inundaciones-y-terremotos-por-que-debemos-seguir-ayudando-meses-despues

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