Hijos

Armonía Y Estabilidad Contra Las Adicciones

Por Karla E. Ruiz

Estudiante de Filosofía 

La juventud se encuentra desorientada.

Se requiere armonía y estabilidad para contrarrestar las drogas.

Hoy la juventud no tiene rumbo.

Podemos darnos cuenta de esta realidad si tan sólo observamos detenidamente los hábitos y costumbres del común denominador del joven de nuestra sociedad, sin duda nos daremos cuenta que muchos de estos son incongruentes, irracionales y que por lo tanto no conducen a nada positivo.

Nos encontramos con la triste realidad de ver cómo las personas de corta edad actúan solo siguiendo sus instintos o actuando como si sólo existieran: ellos, sus caprichos y sus intereses.

De manera que sus actos se ven conducidos más por el sentir del cuerpo que por el pensar del alma, en otras palabras, la juventud está renunciando en mayor medida a una de las notas de su esencia: la racionalidad.

La causa próxima del problema la encontramos en el seno familiar que actualmente se encuentra tan abandonado.

La crisis de autoridad en el hogar está relacionada con diversos factores, el trabajo, los compromisos sociales, la separación; todo esto se reduce a una clase de apatía paternal. La etimología de la palabra autoridad nos remite a la voz latina auctor que viene del verbo augere  que significa hacer aumentar, hacer crecer.

La autoridad en la familia debería de  ser de carácter instrumental con la finalidad de una educación basada en valores y virtudes.

La experiencia nos demuestra que los niños crecidos en familias disfuncionales o sin sentido de la autoridad, desarrollan una cierta apatía respecto al orden establecido, problemas de disciplina y personalidad.

En general conflicto con  cualquier tipo de autoridad. Esto debido a que no aprendieron desde su infancia a obedecer ordenes ni a cumplir reglas.

En tiempos actuales, hablar de Filosofía a la mayoría de los  jóvenes es motivo de aburrimiento o indiferencia.

Entre las personas mayores se tiene todavía muy marcada, la  idea de aquel joven rebelde y desalineado arrastrado por movimientos violentos  generalmente en contra del gobierno.

Es cierto. Poco se sabe en la sociedad de lo que es en sí la Filosofía y el verdadero fin de esta.

Desde los inicios de los tiempos, el hombre con su inteligencia comenzó por querer explicar el mundo que lo rodea.

Los antiguos griegos filósofos de la naturaleza querían descubrir el primer principio de la constitución de los cuerpos con el objetivo de explicar su realidad.

Siglos  después, Sócrates, también griego, emprende una búsqueda por el íntimo  conocimiento del ser humano: la doctrina de Sócrates se centra en la moral del ser humano, en la esencia de la virtud; una frase predilecta de este filósofo fue “Conócete a ti mismo”.

Así es, la Filosofía nos invita, como seres humanos, a conocernos a nosotros mismos, nos ayuda a explicar la realidad en la que vivimos y a pensar de forma correcta y verdadera.

El Ser humano se ha hecho ciertas preguntas desde la antigüedad: ¿Quién soy? ¿Para qué estoy aquí?  Y es exactamente lo que hace falta que se pregunten los jóvenes.

Es lo que hace necesita  la juventud: un sentido a su vida, una razón a su existencia. Tener un objetivo, una finalidad te hace dirigirte por algún camino.

Buscar en la profundidad del alma, conocer nuestro temperamento y  detectar nuestros  talentos, virtudes,  así como vicios o defectos  nos ayuda a estar concientes de quienes somos en realidad y que es lo que debemos mejorar para ser mejores personas.

El ser humano tiende por naturaleza al bien, incluso, hasta el suicida se quita la vida creyendo, erróneamente que, es la mejor solución para sus problemas.

La vida es una constante búsqueda, buscamos y luchamos en esta vida por lo que consideremos bien según nuestro criterio.

La Filosofía nos enseña a discernir entre la dignidad de los bienes, así como renunciar a bienes aparentes que encontramos en el sendero de la experiencia.

Si los jóvenes conocieran más sobre Filosofía, sin duda que su forma de ver al mundo, tan apática o indiferentemente cambiaría.

Ya que salieran del mundo terrenal y sensitivo en el que se desenvuelven para dirigirse a un mejor lugar, a la búsqueda de la verdad, al por qué de las cosas, al maravilloso “mundo de las ideas”, al verdadero fin del ser humano que es la perfección y la búsqueda de Bien supremo, a la búsqueda de Dios.

Para así poder responder otras existenciales interrogantes: ¿De donde vengo? Y ¿A dónde voy?

Comentarios

Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más populares

Arriba