Salud

El por qué debemos decirle adiós a los alimentos ultraprocesados en nuestra dieta

Fotografía de Freepik.

¿Qué tantos alimentos ultraprocesados consumes en tu vida cotidiana?

Estos productos son elaborados industrialmente y, en su mayoría, contienen muy poco o ningún alimento natural. Hablamos de los paquetes de papas fritas, dulces, embutidos, bebidas azucaradas, galletas dulces y saladas, cereales, aderezos y productos congelados. Contienen sustancias perjudiciales para nuestra salud, pues aumentan el riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes tipo II.

A finales del 2019, la Organización Panamericana para la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitieron un documento sobre el preocupante avance del consumo de este tipo de productos en América Latina definiendo la situación como una epidemia.

Además, recomendaron a los gobiernos implementar políticas para desalentar el consumo de tales productos procesados, mediante la información sobre su contenido en rótulos (como hemos visto ya en algunos empaques), el control publicitario y los precios accesibles de alimentos naturales.

¿Qué contienen esta clase de alimentos?

  • Sodio: el 70 por ciento del sodio que consumimos a diario proviene de los ultraprocesados. La ingesta elevada de este mineral nos puede llevar a desarrollar hipertensión arterial.
  • Grasas saturadas y trans: el consumo excesivo de estos componentes nos llevan a elevar el riesgo de padecer enfermedades cardiacas.
  • Azúcares: Comerla en exceso nos puede provocar obesidad, problemas cardiacos y diabetes.

La presencia de estos componentes nos indica un exceso de calorías, “calorías vacías”, porque aportan energía en exceso sin acompañamiento de nutrientes necesarios para el organismo. Además, los ultraprocesados tienen bajas cantidades de fibra, vitamina y minerales.

¿Cómo identificar estos alimentos?

Para comprender que contienen, debemos leer la lista de ingredientes y detectar que componentes pueden tener efectos negativos en nuestros organismos.

Por otra parte, en el empaque de estos productos solemos encontrar notas sobre agregados nutricionales como el enriquecimiento con vitaminas y minerales (“con vitamina A y C”, “fortificado con hierro”, “rico en fibras”).  Es importante recordar que aún con estos agregados, los alimentos ultraprocesados siguen siendo dañinos para la salud.

¡Primeros cambios!

Puede ser muy complicado y poco sostenible modificar radicalmente la alimentación personal y/o familiar de un día para el otro, pero basta con tener objetivos a corto y largo plazo, por ejemplo:

– Aumentar progresivamente el consumo diario de frutas y verduras: preparar tortillas, tartas, burritos, crepés y/o soufflés.

– Elaborar el pan en casa, utilizando harina integral.

– Elegir alimentos naturales como frutos secos, licuados, ensalada de frutas, yogurt casero, huevo, para desayunos y meriendas.

– Hidratarnos con agua.

Con información de Bioguia.

Comentarios

Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más populares

Arriba