Convivencia

Tres momentos clave para afrontar las conversaciones difíciles

Una conversación es un intercambio entre dos personas, donde se busca que haya una retroalimentación enfocada en intereses en común.

No obstante, existen varios factores que pueden interferir en el flujo de la comunicación, no solo por la forma en la que emitimos el mensaje, sino por cargas emocionales añadidas.

Ahora bien, cuando toca hablar de temas complicados, es de ayuda prepararlas de antemano. Por tal motivo, te compartimos estos consejos que puedes aplicar en pláticas en persona, a través de videollamadas o mensajes de texto o audio.

ANTES

  • Verifica tu estado emocional, puedes ir por el lado racional analizando pros y contras, y después a la blanda, para interpretar el impacto de lo que vas a decir.
  • Prepara tu intención al comunicar.
  • Establece el propósito de lo que quieres decir y que sea claro para ti y la otra persona (s).
  • Elige el tono en el que emitirás tu mensaje, ya sea amigable, firme, descriptivo, conciliador, etc.
  • Escoge de manera consciente las palabras que utilizarás.
  • Determina el medio por el cual darás el mensaje. Lo ideal es que las conversaciones difíciles se hagan personalmente, pero si por algún motivo no es posible, las videollamadas siempre serán una opción.

Dos colegas charlando al aire libre durante la pandemia con máscaras Foto gratis

DURANTE

  • Asegúrate de saber cómo está la otra persona en ese momento y durante la conversación.
  • Mantén el foco del eje central.
  • Conserva la calma y serenidad a la medida de lo posible, respira hondo y suavemente tres veces para calmar la ansiedad.
  • Expresa con claridad que te gustaría saber cómo se siente el otro con respecto a la situación en cuestión.
  • Verifica que hayas entendido bien lo que expresó la otra parte.
  • Mantén la neutralidad emocional todo el tiempo, evitando juicios y suposiciones.
  • Cuando sea tu turno, habla del hecho desde tu perspectiva, utilizando formas en donde te apoderes de la comunicación, como: “Observé que…”, “En mi percepción…”, “Pienso desde mi perspectiva…”, “Entiendo lo que comentas y quisiera expresar mi punto de vista al respecto…”.
  • Destaca siempre el fin de mejora que tiene la conversación.
  • La fórmula es hablar 20 por ciento del tiempo y escuchar el 80.
  • No interrumpir al otro cuando está hablando.
  • Detecta al escuchar que dice la otra persona a través de su lenguaje no verbal.
  • Expresa tus necesidades en primera persona, sin enjuiciar a los demás.
  • Llega a un acuerdo total o parcial entre ambas partes: yo me comprometo, me gustaría que tú te comprometas a…
  • Recapitula los puntos principales y haz énfasis en los pequeños acuerdos y coincidencias que puedan ir encontrando.
  • Ejercita la paciencia.
  • Toma notas de aquellos conceptos que quieres retomar cuando te toque interactuar.

Otras preguntas clave serían: ¿Cómo estás? ¿Cómo te sientes respecto a…? ¿Si estuvieses en mi lugar, que pensarías, qué sentirías? ¿De qué forma se puede mejorar esto que estamos hablando? ¿Si hubiese algo que pudieses haber hecho diferente, que sería? ¿Si yo pudiese hacer algo diferente respecto a esto, qué sería?, etc.

DESPUÉS

  • Dale seguimiento a los compromisos que se hayan asumido de ambas partes.
  • Verifica que se comprendió el contenido de la conversación para asegurarte que el mensaje llegó.
  • Determina lo que sigue de tu parte para establecer alguna forma que no haga que se repita el problema en el futuro.

Con información de Bioguia.

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