Destinos

Destinos clásicos para vivir el Día de Muertos en México

Fotografía de Freepik.

El Día de Muertos es una de las tradiciones más bonitas de la cultura mexicana, pues es una manera de recordar a nuestros seres queridos que se adelantaron en el camino.

Aunque es una fecha que se conmemora en todo nuestro país, hay rincones del mismo en el que se vive de una manera aún más especial.

Si estás buscando hacer viaje a estos lugares en los que se celebra a los fieles difuntos de una forma todavía más espectacular, te decimos donde puedes verlo

Poblados alrededor del lago de Pátzcuaro

Michoacán es el estado que tiene más arraigada la tradición del Día de Muertos, y aquí los pueblos purépechas que rodean el lago de Pátzcuaro y la isla de Janitzio realizan velaciones.

En Jarácuaro, los adornos que son más espectaculares están en el Templo de San Pedro y en la Capilla de la Navidad; a los lados se hacen ofrendas y hay puestos de comida con ponche y tamales, además de un escenario en el que se realiza la Danza de los Viejitos.

En Arócutin, los festejos comienzan en el gran arco de flores con forma de iglesia, montado afuera del Templo de Nuestra Señora de la Natividad; junto a él está el panteón, cubierto de flores de cempasúchil y velas, así como un fuerte aroma a incienso.

En Cuanajo, son famosos los caballitos de madera que se “montan” sobre las ofrendas y los altares de las casas conocidos como ketzitakua, dedicados a quienes murieron ese año.

En el caso de Pátzcuaro, el panteón está cubierto de ofrendas, mientras que en la Basílica se presentan piezas relacionadas a la muerte y de los embarcaderos parten lanchas hacia la isla de Janitzio, mientras los pescadores realizan sus rituales.

Finalmente, en Tzintzuntzan, la noche del 1 de noviembre hay obras de teatro al are libre, instalación de ofrendas y una presentación de juegos prehispánicos de pelota encendida.

Huaquechula, Puebla

Se trata de una localidad ubicada a 45 kilómetros de la ciudad de Puebla, que es reconocida por los hermosos altares que se instalan para el 1 y 2 de noviembre. Su estilo ornamental es una fusión de la tradición prehispánica de la región con el Jueves Santo, dándole un colorido en el que predomina el blanco.

Destacan los ‘cabo de año’, dedicados a quienes murieron durante los meses previos al Día de Muertos; consisten en estructuras piramidales de entre tres y cuatro niveles, colocados en los recibidores de las casas, que cuentan con un amplio significado, representando el mundo terrenal, el cielo y la cúspide celestial, con un crucifijo.

Además de los altares, hay un ritual que se realiza en el poblado: A las dos de la tarde del 1 de noviembre, suenan las campanas del templo, anunciando la llegada de los muertos, que son guiados por caminitos de flor de cempasúchil. Las ofrendas se sahúman con copal e incienso y se abren las puertas de las casas.

Por la tarde continúa la procesión callejera de visitantes, pero en la noche, los deudos-anfitriones, entre el dolor de la pérdida y el orgullo por presentar sus altares, ofrecen chocolate con pan hasta bien entrada la noche.

Huasteca Potosina

En la parte oriental de San Luis Potosí, la fiesta de los muertos se llama Xantolo y es la más importante de la zona, pues representa la sagrada unión de los vivos con sus antepasados, además del verdadero sentido de la existencia.

El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, se hace una velación con rezos y alabanzas, y se coloca incienso entre los altares, ritual que continúa toda la noche. Los teenek, comunidades indígenas de la región, acompañan las ofrendas con algunas piezas que se tocan para la Danza de la Malinche.

El Día de los Fieles Difuntos, 2 de noviembre, en las comunidades de los teenek y nahuas se acostumbra llevar ofrendas y flores a los panteones.

Se cree que las ánimas de los muertos permanecen todo el mes, por lo que el último día de noviembre se renueva la ofrenda y se adorna el ‘Pulich‘ o altar con flores y frutas para despedir a sus seres queridos.

En la Ruta Xantolo se encuentran los municipios de Aquismón, Axtla de Terrazas, Ciudad Valles, Huehuetlán, San Martín Chalchicuautla, San Vicente Tancuayalab, Tancanhuitz, Tanlajás, Tanquián, Tamazunchale, Tampacán, Tampamolón, Tamuín, y Xilitla, en los que se realizan exposiciones, ofrendas y muestras gastronómicas.

Ciudad de México

La capital del país no podía faltar, pues se llena de colorido durante la temporada, desde las jardineras de Paseo de la Reforma adornadas con cempasúchil hasta los museos, en los que se colocan ofrendas.

Uno de los mejores rincones para experimentar el Día de Muertos es el Barrio Mágico de Mixquic, ubicado al extremo sureste de la capital mexicana, donde el panteón de San Andrés es el escenario principal.

Durante el 1 y 2 de noviembre, los deudos llevan a las tumbas flores, calaveras de azúcar y algunos platillos en honor a los fieles difuntos. Estos días hay música, concursos de calaveras y un cortejo fúnebre escenificado.

En Ciudad Universitaria se coloca una megaofrenda, que abre al público días antes del Día de Muertos; en el museo Dolores Olmedo, en Xochimilco, exhiben altares que brindan un homebaje al trabajo artesanal de México; y para los niños, el Parque Ecológico Xochitla ofrece actividades como conciertos, obras de teatro y concursos de disfraces.

Con información de México Desconocido / Imagen de lookstudio en Freepik.

Comentarios

Comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más populares

Arriba